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Una vez sacado del cilindro observamos que la memoria es
bastante larga, algo que facilita su conexión a una cpu cuando hay varios
periféricos usb conectados a la par; es un detalle muy importante, ya que no nos
hará falta desconectar nada siempre y cuando tengamos alguna conexión libre. En
el interior Corsair también coloca su logotipo así como el modelo de memoria.
Corsair afirma que sus memorias Survivor
son resistentes, y nosotros aunque sin cegarse con ella, hemos realizado algunas
pequeñas pruebas de dureza. Hemos cogido esta Corsair Survivor y la hemos
tirado al suelo con fuerza, la hemos golpeado con un martillo, la hemos metido
en agua durante 30 minutos, e incluso la hemos hervido durante aproximadamente
10 minutos. Decir que tras todas esta pruebas la memoria continuó trabajando de
manera impecable, el cilindro aguanta a la perfección, eso si, el logotipo
exterior es el primero que se resiente ante el desgaste. Está claro que si
nos ponemos a ello conseguiremos destrozar este Survivor, pero en circunstancias
normales, estamos seguros de que es muy poco probable que se consiga dañas la
parte electrónica de la memoria.
Como dijimos, la Survivor aguanta todo
tipo de golpes y agua y trabaja a las mil maravillas. Su compatibilidad con la
tecnología USB 2.0 hace que la velocidad de transferencia sea elevada. Comentar
que en nuestro caso, el Windows XP lo reconoció (8,2Gb) una vez lo pinchamos a
la cpu, todo ello sin necesidad de drivers.
Una vez detectado por Windows, lo añade
dentro de la carpeta "Mi PC" como si fuera un disco más del ordenador.
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